84.000 futbolistas nacidos en 1987 que acariciaron su sueño sin poder llegar a cumplirlo. Fènech, en cambio, continuó tres años más en el equipo con la expectativa de poder vestir algún día la camiseta azulgrana pero sin que nunca se diera la posibilidad. “Los dos fuimos defensas, y, en esa época yo solía jugar más minutos que él”, explica en una entrevista telefónica para La Vanguardia. En un mercado futbolístico sobredimensionado y copado por grandes estrellas y grandes clubs, entrar a formar parte las canteras de los equipos de Primera División es uno de los pasaportes más garantistas y, al mismo tiempo, una de las metas más difíciles de alcanzar.




