La Masía formaba parte de los terrenos adquiridos por el Fútbol Club Barcelona destinados a la construcción del Camp Nou, tras haber llegado a un acuerdo en la asamblea de socios convocada por el presidente Agustí Montal Galobart el 14 de noviembre de 1950. La compra oficial se aplazó por tres años, y aún pasaría medio año más hasta que el 28 de marzo de 1954 finalmente se procediera a iniciar con las obras. La idea de dotar a la cantera de unas instalaciones propias fue más allá y se planteó la necesidad de tener un estadio de propiedad, ya que hasta entonces los filiales jugaban sus partidos en Fabra y Coats, un campo de alquiler en el barrio de San Andrés de Palomar.




